DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

La crisis de los cincuenta

8 comentarios

 

Alguien me aclaró en una conversación que tengo cincuenta y cuatro años. Me tomó por sorpresa, me noqueó y caí derrumbado al suelo.

Nada de salir corriendo a comprar tinte de cabello y jeringuillas llenas de botox, de asociarme al gimnasio más cercano ni comenzar dietas de hambre. Haga lo que haga, el almanaque no perdona. Arrugas por aquí, flacideces por allá, canas en lugares escabrosos, párpados caídos, un paisaje bastante triste por la espalda debajo de donde alguna vez tuve la cintura, un estómago que no tolera alimentos que antes disfrutaba, un lumbago y una rodilla que me recuerdan su existencia en momentos muy inadecuados… Mejor no sigo la lista.

En tantos otoños he acumulado tantos no, que sospecho de cada sí. ¿Qué se oculta detrás de un gesto amable o un piropo, qué trampa mortal puede disimularse tras esa invitación a cenar?

La compañía de los jóvenes, que antes me insuflaba energía y frescura, me aterra ahora. ¿En qué idioma hablan? ¿Tanto ha cambiado el mundo? ¿Y dónde estaba yo mientras tanto? En fin, parafraseando a H.G. Wells: No hay escapatoria posible, esto es la Crisis de la Cincuentena.

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8 pensamientos en “La crisis de los cincuenta

  1. No te dejaré mentir, fui testigo presencial de tu cambio de look. Realmente fue un éxito.
    Tu escritura es ya como el buen vino, con el tiempo se hace más deliciosa.

  2. Me ha gustado leerle.
    ¿Qué de los años si no son para experiencia?… Vaya dilema descubrir que se nos ha pasado la vida y hemos estado como ausentes… 😉

    • Gracias JAG. Lo que en sueco sería un juego de palabras sorprendente. Tambien me gusta leerte, eres un poeta sensible y eso es bueno. Saludos.

  3. En fin, en nada estoy yo ya en los cincuenta. Es curioso, pero nunca me he cuidado digamos que siendo consciente de ello.Si hago deporte es por que me gusta hacerlo de siempre.

    Comer sigo sin cortarme y mi dieta es desastrosa. En fin, que espero que a estas alturas de la película no me entre ese fatídico síndrome. Eso si, cansarme cada vez me canso antes y no solo físicamente. Cuidate

  4. Hola, yo me estoy asomando a los cincuenta y los estoy festejando (?!) por anticipado con mi señora esposa en un paseo “de novios”, o sea sin la prole, por Madris. La verdad que en su momento la cuarentena me deprimio bastante… veremos como encajo las cinco decadas. Por lo pronto no estas solo, aunque mal de muchos…

    • Hola. Bienvenidos sean los cincuenta y los que vienen después. Tranquilo, disfruta Madrid y no te pierdas el bocadillo de calamares en el Bar La campana. 🙂 Ya verás que la cincuentena es muy habitable.

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