DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

La Mora

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a Ñiqui

Se llamaba María Micaela y había nacido con una melliza en 1930. Le decían La Morita. A los dieciseis años planchaba para la tintorería de Pastora, en la calle San Lázaro de La Habana. Su familia había dejado atrás el Santa Clara natal, igual que Roberto, mi vecino de los altos. Él le daba propinas cuando iba a recoger sus pantalones con el filo bien marcado. Durante cuatro años la oyó cantar mientras se ganaba la vida.

Roberto conversaba con ella. Morita le contó que había ganado a los doce años un premio en la Corte Suprema del Arte de la CMQ y que había ido a una descarga en la casa del compositor Jorge Mazón, en la calle Marquez González. Allí descubrió una forma de cantar diferente, el feeling.

Una mañana Roberto llegó a la tintorería y no escuchó a la Morita. El filo de su pantalón blanco de drill cien no estaba tan recto como él lo quería y preguntó a la dueña.

No se preocupe, yo misma se lo haré. Es que mi sobrina, la mejor planchadora que tenía, se largó con una orquesta de mujeres. ¿Cómo sonará eso? Ni un solo hombre. Allá ella, ya volverá…

No fue difícil averiguar qué agrupación era. Roberto invitó a Luz Marina, entonces su novia, a una presentación de la Orquesta Anacaona. La directora, Argimira Castro, necesitaba una cantante romántica suplente. Le había echado el ojo a María Micaela. Allí estaba la planchadora de San Lázaro manoteando el aire y voceando pasiones. Roberto la miraba embobado y Luz Marina lo notó. Las guarachas las cantaba Omara Portuondo. Esa es la que me gusta, declaró la novia.

En 1952, María Micaela formó parte del cuarteto de Aida Diestro, Las D’Aida, Roberto arrastró a su esposa a verlas al cabaret Montmatre, dos años después.

Las dos más bonitas sí son cantantes (Elena Burke y Aidé Portuondo). La tercera es una guarachera de segunda. Pero la Morita esa, que tanto te gusta, debería volver a almidonar camisas, es una chusma gritona y exagerada. Si ella canta, yo soy María Callas—. Sentenció Luz Marina.

Pensé que al menos Omara te gustaba.

Ninguna me llama la atención. Aunque las cuatro cantando juntas no suenan tan mal.

Así era mi vecina. Roberto tuvo que conformarse con escuchar Las D’Aida a escondidas por radio y después verlas por televisión.

Una noche, mi padre llegó a la casa tarde, cosa rara. Mi madre le preguntó si el juego había tenido entradas extras. Se notaba la ironía en su voz.

Habla bajito, Nimita. Si Luz Marina se entera, mata a Roberto. No fuimos al Latino a ver la pelota. Éste me engatusó y terminamos en el Gato Tuerto, para ver a una cantante. Dijo que era amiga.

¿Roberto tiene una querida en la farándula? ¡Candela! Y seguro que te presentó a alguna “carretilla veloz”…

¡No’mbre, no! Nos sentamos solos y ni siquiera me di un trago. Roberto no sabía ni cómo se llamaba esa mujer. Al terminar se le acercó a saludarla y la llamó María Micaela. Ella lo rectificó: ahora soy MORAIMA SECADA, con tremendo retintín, pero con mucha gracia.

Mi madre comprobó que Roberto se había encariñado con la muchacha. Le gustaba ir a verla pero el carácter de Luz Marina se lo impedía. A partir de ese momento mis viejos fueron confidentes de sus escapadas. Cuando yo tenía veinte años, Roberto, jubilado, fue a visitar a unos parientes de Santa Clara. Aparentemente.

Mentira, señores. Fui a Santiago de Cuba, a ver a La Mora en el Teatro Martí. Qué mujer tan ocurrente y graciosa. Cantaba Ese que está allí y en uno de esos ataques que le dan, se golpeó el pecho. Alguien del público, unas filas por delante de la mía, le gritó: Cuidado con el pecho. Ella le respondió: Es mío. Luego se golpeó la frente y antes que le gritaran algo, soltó sin interrumpir la canción: Y ésta es mía también.

Nos reímos. Me burlé de la obsesión de Roberto por la cantante, que tampoco me cautivaba. Aunque no al extremo de su esposa.

¿No le estarás pegando un tarro platónico a Luz Marina?

Yo quiero mucho a mi mujer, pero ella dice que La Mora es una bruja con ojos de loca. Lo de ella es Beny Moré, Elena Burke, Lucho Gatica y Nat King Cole se justificó Roberto.

Buen oído que tiene metí la pata.

¿Tú no querrás decir que tengo mal gusto porque me encanta la Secada?

Encantar se quedaba corto, como verbo y como definición. Preferí no replicar. Me voy, estoy apurado, apunté. Creo que no le caí muy bien a Roberto a partir de esa declaración.

Yo andaba por otro lado: Barbra Streisand, Bee Gees y Barry Manilow. Elena Burke me fascina; era y es algo visceral. La Señora Sentimiento me gusta incluso más que Olga Guillot. Claro, un poco menos que Beny Moré.

Cuando anunciaron la muerte de la Secada, de cirrosis hepática como el Beny (Mora y Moré), Roberto bajó a mi casa. Olía a ron peleón.

Ahora sí Luz Marina la tendrá que oír cuando me salga… Lo que siempre ha tenido son celos. ¿Cómo no reconocer lo bien que cantaba mi Morita? Se fue con cincuenta y cuatro años. Una botella de aguardiente Coronilla diaria. Un amigo mío se las conseguía. El alcohol no perdona. La vieja Pastora se quedó esperando. La Mora jamás regresará a planchar pa’ ella. Aquella muchacha delicada y ocurrente, se convirtió en una señora cantante. Y nunca la llegaron a apreciar como lo que era. ¡Carajo! ¡Pa’ temperamental, La Mora!

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16 pensamientos en “La Mora

  1. Hola. Al ver el título pensé que se trataría de aquel viejo danzón “La Mora” (¿has escrito ya sobre este género?), pues desconocía a esta cantante. Sin duda una gran voz. Un abrazo, Luis

  2. Algo para recordarla como ella se merece. Precioso todo, la historia y el video, a pesar de los pocos recursos, es buenísimo. Felicidades, Fide

  3. Pues sí que tenía carácter, no más hay que verla moverse mientras canta. Y voz, tela, que, por cierto, me ha recordado la de una cantate mexicana cuyo nombre no recuerdo, pero sí una canción que interpretaba, un single que había en casa cuando yo era pequeño con un tema titulado “Háblame”. Saludos.

  4. Me alegro que te haya gustado. La Mora se merece más que eso. Otro parto difícil, a cuatro manos y dos teléfonos, con la ayuda de Denis Gómez..

  5. Debe ser Lucha Villa en “Y háblame”. Son contemporáneas. Era un estilo interpretativo muy temperamental. La música de la época pasada. Ahora todo es más contenido, menos hormonal y más pensado. Gracias por leerme, saludos!

  6. Hola Luis! Por desgracia no he escrito aún sobre el danzón, pero ya lo haré proximamente. En Cuba, de donde es originario, decimos que se baila en un ladrillito, apretando bien a la pareja.
    Gracias y un abrazote!

  7. Claro, Lucha Villa. Llevo años intentando recordar el nombre, pues el disco desapareció. Gracias por recordármelo 🙂
    Un placer pasar por aquí, Ernán.

  8. Cómo tienes historias guardadas! Qué maravilla. A mi abuela le gustaba Moraima Secada, no así a mi madre, pero lo cierto es que fuerza le salía por los poros. Un saludo!

  9. Y las que faltan! Es la edad! :-)Me da mucho gusto contarlas, casi tanto como leer tu blog, cocinar tus recetas y comer los resultados. Mmm… Es que ver las fotos ya ofrece ålacer. Un besote!

  10. Soy un incondicional de la Mora, tuve la suerte de conocerla personalmente e ir a verla al Pico Blanco del hotel Saint John’s de la Habana, todavia lo recuerdo como si fuera hoy, podia pasar el tiempo diciendo cosas de ella, pero solo puedo decir, que fue una artista inigualable y mejor como persona.

  11. Una historia como tantas de carreras truncadas por un simple motivo. Quizás sea eso llamado suerte o a saber. No la conocía y mira que he escuchado música allí,

    A las otras que nombras por supuesto que si y también las he visto en directo y sinceramente. Si esta mora cantaba como en el video nada las tiene que envidiar. Cuidate

  12. Oiga Castellanos: usted baila bien y es un amante de la música cubana hasta la médula. Mucho gusto en tenerlo por aquí. Y del Pico Blanco le prometo que ueda mucho por contar. 🙂

  13. Estos videos doblados de los sesentas (kinescopios) limitan mucho la expresividad, dejan bastante que desear pero era lo único que había de ella sola. En vivo era mucho mejor, te lo aseguro. Gracias por recordar con tanta fuerza tu estancia en “nuestra isla”. Saludos.

  14. diez años de mi vida mas o menos y llegue con 23 toda mi juventud vamos. Mi hija mayor nació allí y claro, allí también me case. A pesar de su situación y de todo lo que tiene, para mi es un sitio muy especial.

  15. Me ha dado mucho gusto leer tu relato, Ernán. Es muy ameno y me ha sacado mas de una sonrisa, cosa que aprecio considerablemente. Te felicito por tu blogg.

  16. Gracias Tony. Me alegra mucho tenerte por aquí y sacarte las sonrisas. Un abrazo!

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