DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

El aparato de las vistas

30 comentarios

No perdía la oportunidad de visitar a Mina, una prima de mi madre. Vivía en el Casino Deportivo, un barrio de bellas casas más allá de Via Blanca, al final del Cerro. Nunca supe de donde sacaba la mujer el aceite de oliva, que siempre me daba con ajo y sal, para comer con pan. Una delicia. Otras cosas hacían un placer mi estancia.

Ilia me dijo que le podía regalar las revistas Life, las Selecciones del Reader’s Digest y el aparato de vistas a Ernán. escuché decir a Mina. Hablaba bajito con mi tía Nena.

Irma Borrego era pianista, hija de mi prima segunda. Estaba en la cárcel como presa política. Había participado en una procesión de la Virgen de la Caridad en los años sesenta. La ceremonia religiosa estaba prohibida por el dictador de turno. Se consideró una manifestación contra él. Los participantes fueron condenados a diez años tras las rejas. Dos décadas después conocí a otro encarcelado por el mismo delito, Julio, el estibador del teatro Mella.

A pesar de la alegría que me dió la noticia del regalo, me hice el que no escuchaba. Las conversaciones sobre Ilia caían en la zona prohibida para los niños.

Mina me dejaba curiosear en el garaje durante horas. Yo adivinaba por qué no quería ni pisar aquel espacio: rabia y dolor.

Para mí Irma era sólo un misterio. Nunca la había visto. Mi ”Laura” o mi Gran Gatsby particular. Me había hecho una idea de como era, armando un rompecabezas con sus revistas, libretas con letras de canciones y poemas, albumes de fotos, programas de los conciertos de piano, una dedicatoria de Eliseo Grenet en una partitura de su ”Las perlas de tu boca”: «A Irma, la mejor y más cubana intérprete de esta canción.»

Pero mi mayor tiempo en el garaje lo ocupaba un aparatito que descubrí allí, el View Master modelo E de baquelita, patentado por Ed Mayers en 1939. El culpable de mis aflicciones (en Cuba) y mis aficiones (desde Suecia) por coger los bultos y querer turistear hasta en la Conchinchina.

View-Master_Model_E

Pocas cosas me daban tanto placer en mi niñez como el View Master. Lo tengo frente a mí mientras escribo. En sus circulitos de cartón con pedazos de celuloide incrustados se esconden paisajes de las cataratas del Niágara, los tesoros de la tumba de Tut Ank Amon, las orillas del Nilo o la geografía extraña del Grand Canyon del Colorado. Todo en gloriosa tercera dimensión.

Un día su verdadera dueña salió de prisión. Ya yo era un adolescente.

Está destruida. Escuché decir a mi tía, que a pesar de ser fidelista admiraba la valentía de Ilia. —En la cárcel le rompieron los huesos de la mano y no podrá tocar jamás el piano.

Fui a conocerla. Llevé conmigo en una mochila el View Master y algunas Selecciones, a pesar de la oposición de mis padres.

Se desveló el misterio. Irma era una mujercita delgada. Su rostro parecía el de una anciana, pero sus ojos eran muy dulces. Se me salieron las lágrimas al verla. Acarició mi cabeza, como quién acaricia un niño.

Estas cosas te las regalé hace años. Son tuyas. Ahora que nos vamos no tendrá mejor dueño. Ven con la mochila vacía mañana, para que te lleves libros y discos.

La habían dejado salir de su prisión con la única condición que abandonara el país. Ella y su madre se iban a Estados Unidos, donde hacía tiempo vivía Miryam, su hermana. Volví al día siguiente, cargué la mochila y dos bolsas con discos. Le conté mis sueños de viajar mundo y lo que lo había provocado.

Prométeme que tratarás de visitar algún lugar de los que has visto en el View Master. Me dijo, sonriendo al despedirse, semanas después. Nunca más supimos de ellas.

Cuando en 2009 visité Egipto, recordé mi promesa. En la tumba de Tut Ank Amon sentí el sabor del pan con aceite de oliva, sal y ajo. Mina e Irma estaban conmigo allí, al reconocer el paisaje del Valle de los Muertos. Lo había visto tantas veces en el aparato de vistas que me parecía algo familiar. Y lo era gracias a ellas.

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30 pensamientos en “El aparato de las vistas

  1. Sé muy bien lo que es soñar con uno de esos aparatos. Pasaba horas y horas en casa de mi abuela donde había uno con imágenes turísticas y también fotos familiares. Una de mis tías era cuñada de Menéndez, el fotógrafo del estudio Clarita, cerquita de tu casa. Así que aquella novedad de las fotos en tercera dimensión, que luego se llamaron diapositivas y que ahora son parte de la historia gracias a las nuevas tecnologías, también formaron parte de mi infancia.
    Por cierto, Menéndez también fue preso político y cumplió 20 años completos en la cárcel. Lo vi hace dos o tres años en Miami. Murió con casi cien años en la segunda capital de Cuba.
    Tratando de recordar cuál era el nombre del “aparato de las vistas” he encontrado esto en internet y me he sentido muyyyyy vieja:
    http://www.preciolandia.com/ar/maquina-rara-para-ver-diapositivas-de-ba-7gl9an-a.html
    ¿Máquina rara?
    Lo ponen como si hubieran encontrado el objeto en una tumba faraónica!!!

    • Luddita: Imagen estereoscópica se llamó, View Master es el nombre comercial. Tal nominación nunca le gustó a Ed Mayers, su coinventor y dueño de la patente.
      Mi hermana me lo había guardado y me lo entregó, con el montón de disquitos que retraté. Aquí están conmigo,
      Lo traje con docenas de fotos viejas. Incluso una de mis tatarabuelos montados en una carreta, iendo a la celebración del 20 de mayo de 1902, algunas de mi padre con uniforme de boyscout y la de los bailes en Cruces, con mis padres jóvenes y bellos. No habían aparecido desde hacía años.
      Mi madre le dijo a mi padre: – Las tienes escondidas en tal lugar, ve a buscarlas. – y se hizo el milagro. Fue una especie de fiesta, pues estaban hasta María y sus hijos presentes y pudieron ver fotos de sus abuelos y familiares jovencitos.
      El View Master es un aparato de la época de “Lo que el viento se llevó”, al comienzo de la II Guerra Mundial. Es lógico que para estas generaciones separadas de las anteriores sea un aparato raro. En Cuba todo frenó en 1959. Al mismo tiempo una especie de revolución cultural, de la que nadie habla, intentó borrar aquellas memorias, haciéndolas más preciadas. Forzándonos a idealizarlas. Muchos otros blogs y este estamos tratando de refrescar los recuerdos, esos que nos hacen cubanos sin chauvinismos innecesarios.
      Un abrazo, Luddita mía de los Adcodcones y gracias otra vez, por las ayudas y los muchos años de amistad.

  2. Mantener viva la memoria, que nos hace como somos. Una de las razones por las que te leo.
    Hermosa historia la que cuentas hoy, y triste, por lo injusto de ese encarcelamiento y sus consecuencias.

    • Gracias Santiagazo. Me alegra siempre tenerte por aquí,
      Es curioso como esas memorias.pueden interesar a personas de diferentes orígenes y edades. Al principio creí que sólo me leerían cubanos cincuentones pero me sorprenden lectores de medio mundo y de cualquier edad.
      Después de la Media Rueda no tenía otro propósito que recordar episodios de mi familia y amigos. Por el camino he encontrado gente maravillosa a quién leer, buena poesía como la tuya, cuentos cortos, alertas sobre buenos liros o autores, críticas de cine, deliciosas recetas de cocina, reflexiones sobre el danzón…En fin: el mundo mágico de blogilandia..

  3. Qué tesoros guardas Ernán, cuánto me gusta leer tus vivencias. En ellas siempre encuentro razón para revivir los recuerdos propios y esas sombras escondidas de nuestra historia, que no por ello son, tristemente, menos reales.
    Un beso

    • Ay Magelita!
      Mi piso parece un museo. A veces digo que es el almacén de utilería de Indiana Jones. Puedes encontrar desde una mano judía de metal, para apuntar lo que lees, comprada en el ghetto de Praga, una señal de calle de Paris o un libro de cocina egipcia, hasta una moldura art noveau de Riga. Todo lo que me ha gustado en mis viajes lo colecciono. Estoy a punto de contar mis aventuras en Atenas donde fui perseguido por perros y rodé por las escaleras del Acrópolis para asombro de los demás turistas, o del Templo de Kom Ombo en Egipto donde tropecé con una lámpara y estuve a punto de provocar un conflicto internacional. Mi curiosidad me hace meter la pata constantemente.
      No me gusta recordar cosas tristes. En mi niñez y adolescencia presencié muchas injusticias que no entendía. Lo mismo le pasó a mis padres con Batista, a mis abuelos con Machado y nuestros bisabuelos con la Colonia, sobre todo con la reconcentración de Valeriano Weyler y la esclavitud. Muchos de mis familiares lucharon contra la falta de libertades a través de nuestra historia pero nunca perdieron el sentido del humor. Nos pasa a muchos cubanos, por eso parecemos superficiales, prestos al baile y la gozadera, pero nuestra nación, como todas, ha vivido una trayectoria trágica.
      Gracias por visitarme, nos une tambien la sazón de tu abuela, que algún día sueño probar en vivo y en directo. 🙂

  4. Hola, sigo atentamente tu blog ,me gusta mucho, por eso te he nominado para recibir un premio, para recibirlo pasa por mi blog. Saludos.

    • Debbie: Muchas gracias y créeme que en tu blog he disfrutado muy buenos momentos, además de que me has inspirado con tu lucha contra lo mal hecho. Mi mejor premio es que personas jóvenes como tú me lean, con eso es suficiente. Sólo llevo cinco meses escribiendo por aquí, no es tiempo aún para un premio, otros lo merecen más que yo. Un saludo cariñoso desde el Polo Norte y gracias otra vez por tenerme en cuenta. Nos seguiremos visitando.

  5. Genial caleidoscopio de los sueños, Ernán. Y precursor, en baquelita, de nuestras galerías de blogueros, pero qué mágico precursor. Mucha de esa magia queda atrapada en tu retrato, siempre tan cariñoso con las personas…y con sus cosas! Un abrazo.

    • No pude evitarlo, recorrí un pedazo de mundo con el View Master. Tiene magia, como sentencias y hoy la necesitaba. Gracias por dejarme leerte y por leerme. Un abrazo Félix.

  6. Qué gran historia, humana y vibrante. Yo tuve un View Master de niña y recuerdo que me alucinaba con los cuentos infantiles que podía ver en tercera dimensión. Tenía Los tres cochinitos y Hansel y Gretel. Mágicos por completo. Gracias por compartir esa parte de tripas…

    • Gracias Danioska. Olvidé escribir que tenía tambien cuentos de Hans Christian Anderson, La sirenita y El soldadito de plomo. Un placer leer tus cosas y tambien las otras sobre señores y señoras que dejan la fiesta para escribir sobre ella. Saludos desde el Polo Norte.

      • Esos señores que menciona Forn, que dejan la fiesta para irse a escribir, son tan fascinantes que a todos se nos quedan en la memoria, ¿no es cierto?
        Aquí en México, país tropical por pleno derecho, ahora mismo está haciendo mucho frío, de manera que por lealtad humana y cariño solidario sólo puedo desear que lo del “Polo Norte” sea metafórico!!
        Abrazo

  7. Gran recuerdo, excelente relato.
    Suerte y muchos éxitos.

  8. Preciosa entrada llena de sentimiento y ternura. Produce desgarro leerla al tiempo que esperanza.
    Felicidades!
    Un beso desde el Sur de España

  9. Compre yo uno exactamente igual en Colon. Lo tengo en una vitrina en el salón de casa y la gente se suele quedar alucinada cuando lo ve.

    Es curioso no se ahora pero hace años en Cuba podías encontrar verdaderas joyas escondidas en cualquier rincón. Incluso tenia allí una Juke Box en perfecto estado de los años cincuenta. Una pasada, la pena es que no me dejaran sacarla ..

  10. Estamos en la rueda!!
    Muy Bueno.

  11. retrato en vivo….

    • Escribir esto sin que se me saliera la bilis fue complicado. Lo de Ilia y Julio, dos personas excelentes, fue una terrible injusticia. Como tantas otras en nuestra larga historia.
      Quinientos años como colonia y más de cien de dictaduras. Y aún reimos y bailamos.
      En algún lugar del camino los cubanos perdimos el gen de la tragedia y la desazón. Será culpa del sol, la clave del son y los zunzunes…

  12. Emán… tengo ganas de llorar.

    • Don José: he tratado de localizar a Ilia Becerra, tendría más de ochenta años ahora, no aparece por todo EUA, pero el aparato de vistas está conmigo, formando parte de “aquellas pequeñas cosas” como cantaría Serrat.
      A esta edad tenemos muchos recuerdos, pero la vida nos puede dar muchas sorpresas agradables todavía. No las dará si abrimos los ojos y lo permitimos…
      Gracias por tenerte por aquí.

      • Quién sería tan vil como para romperle los dedos a un pianista? Es la negación total de la humanidad. Espero que te lleguen muchas sorpresas todavía; pero que todas sean buenas. Gracias a ti por compartir tus recuerdos con la gente.

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