DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Músicos cubanos VI

17 comentarios

Cuando en la paz de las funerarias de Santiago de Cuba imperaban los gritos de «¡qué no se lo lleven por parte de las viudas afligidas, a Rósula Colombat, mi vecina, no le quedaba otro remedio que ir a tomar café con leche y comerse un pan con algo, colándose en los velorios de los desconocidos.

No iba sola. Un grupo de jóvenes la acompañaba, todos tan hambrientos como ella. Entre ellos Ñico Saquito, que, además de la comida gratis, no se perdía anécdota ni chiste. El evento social y alimenticio era colofón para narrar historias picantes y reír con disimulo. Con el tiempo y su guitarra Ñico las convirtió en guarachas.

Años después, cuando Saquito era ya popular, se “ajuntó” con una hembra bella pero mandona. María Cristina quería gobernar al gran guarachero. Un día el hombre fue por cigarros. «Espérame que vuelvo» y se la dejó en la mano. Jamás regresó.

Rósula me llevó a conocerlo a ”La Bodeguita del Medio” en la década del setenta. Claro que él recordaba los ojazos verdes de aquella mulata de cabellera lacia aunque ya estuviera canosa.

Pasamos un rato entre jaranas y canciones. Cuarenta años después, aquella media hora con el compositor de ”Cuidadito compay gallo” y el sabor de mi primer mojito en el lugar donde se hacen los mejores del mundo, me alegran los bajo cero de este invierno polar.

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17 pensamientos en “Músicos cubanos VI

  1. He encontrado un artículo sobre los orígenes de la canción María Cristina me quiere gobernar en http://queaprendemoshoy.com/maria-cristina-me-quiere-gobernar/. Cada vez tu blog es más interesante. Gracias por el regalo

    • Amigo Eduardo:
      En realidad el regalo es tuyo y de Vicente San Martín. Artículos como estos son un tesoro. Muchas gracias, de corazón. ( Aunque esté galopando en estos días con una insistente inclinación a subir la tensión sanguínea.)
      No creo que a doña María Cristina le hubiera hecho mucha gracia ni la coplilla ni la guaracha.
      Tengo escritas dos crónicas sobre el uso de tonadas y coplas populares españoles que se convirtieron en guarachas, sones o danzones en Cuba. Los músicos cubanos tomaron cuatro compases y le cambiaron ritmo e intenciones. Tambien lo hicieron con trozos de ópera italiana o “american standars”. Luego la rumba flamenca y la catalana los retomó y se revolvió el avispero. Supongo que haya pasado tambien en otros países de Latinoamérica. Es nuestra herencia y estamos orgullosos de ella.
      Aquí Peret tomó “Adiós compay gato” que popularizo Ñico Saquito y lo convirtió en “Lo mato”. Aclaro que disfruto con las dos versiones, pero supongo que baile mejor una de las dos. 🙂

  2. ¡Qué bueno!. Con tu permiso lo reglogueo. Saludos

  3. Así que al final no le pudo seguir la corriente a María Cristina jaja… Este es el ídolo de mi abuela Ernán. Qué rico risas, música y la Bodeguita del Medio… Un abrazo

  4. Ay Magelita linda, pues a regalarte unas Frutas del Caney, pa’ que te pongas contenta.
    Un placer tenerte siempre por aquí!

  5. … en mi caso no sólo me gobernó, sino que además la gente, por la calle me señala con el dedo…envidia. En la música, como en la cocina y el amor, entre otras cosas, el mestizaje es sabroso. Abrazos, Ernán, como siempre un placer aprender de ti.

    • Siempre amigo Ángel:
      Ni te preocupes si te señalan con el dedo. 🙂 Mi padre se queja muchísimo de su “gobernanta” (mi madre) pero el 31 de agosto cumplirán sesenta años de noviazgo. Algo bueno encontró en su María Cristina particular (aventuras con mulatonas de ojos verdes aparte) que lo ha condenado a tan larga pena carcelaria. 🙂
      Acerina, Pérez Prado y Mariano Mercerón fueron maestros en mestizaje musical. Antonio Machín y Xavier Cugat también. Es nuestro idioma común y nuestras raíces lo que nos une, luego entran el sabor de América, los tambores y el ritmo de África, Querramos o no, hallamos sentido o no el racismo y la xenofobia en uno y otro lado del Atlántico, esos quinientos millones de seres humanos estamos unidos por la lengua. Y eso es muy lindo…

  6. Siempre sabrosos tus relatos… escuchar “Cuidadito” y “Ma. Cristina” es recordar a mi padre… escuchar los Guaracheros era rutina en su voz y en ocasiones… como Ma. Cristina… en los “enojos” de mi madre…

    Gracias…

    RA

  7. Que no se lo lleven y lo que se oye allí. Joer! Lo de la funeraria me ha traído muchos recuerdos. Una época viví frente a la oficina de intereses, junto a la funeraria de K, la de los pinchos. Aquello era impresionante, entre los funerales militares que todo sea dicho eran bastante bonitos y…..

    Los gritos de como dices, viudas que terminaban en el parque de K totalmente borrachas y bailando y la especie de película de Berlanga en la que se convertían bastantes duelos. Aquello era un espectáculo. Algo digamos que morboso, pero espectáculo muchas veces rayando el esperpento. Joer, es que allí la mayoría de las cosas solían terminar en esperpento. Cuidate.

    • Amigo Plared:
      Tu visión como testigo privilegiado de la antigua funeraria Rivero, me ha matado de la risa. Creo que algunas cosas de Cuba son picaresca pura, otras terminan en esperpento, con mucho de humor negro y Gran Guiñol.
      Hace veinte años que no asisto a un velorio allí y creo que el “que no se lo lleven” pasó de moda, pero otra cosa gritarán a voz en pelo.
      Lo que he visto suceder en una funeraria cubana! Se impone un post bien sabroso sobre eso.
      Teníamos a Titón Gutiérrez Alea, nuestro Berlanga particular, que filmó dos películas sobre el morboso tema: “La muerte de un burócrata” y “Guantanamera”. Ojalá las hayas visto.
      Te regalo esta batalla campal en el Cementerio de Colón, llena de detalles especiales, como el perrito, la viuda desmayada, la vendedora de flores y el guardia.
      Saludos y gracias por tus comentarios, toda una fiesta.

      • Pues si, todo allí se complica. Si te contara mi boda, una película de berlanga la definiría. Con decirte que se olvidaron a la abuela en casa y mi mujer diciendo que no se casaba sin ella. . Continuando con que el castillito que había alquilado, en realidad nadie fue a pagarlo y había otra boda alli. En fin….Un sainete aquello, pero sabes…Lo disfrutaba

  8. gracias…siempre me lo paso muy bien y descubro algo nuevo gracias estas entradas ¡Música maestro!

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