DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Músicos Cubanos VII Moisés Simons

27 comentarios

 

¿Cómo que el pelúo ese de la guitarrita es el mejor compositor cubano? Todas sus canciones suenan iguales. No se le puede parar delante a Ernesto Lecuona, Miguel Matamoros, Sindo Garay… ni siquiera a Moisés Simons.

La voz de nuestro lejano pariente, el repostero Rubildo Espino, había subido una octava al ofenderse. Eran los años setenta en Cuba, no había otra opción que Silvio o Pablo. Preferí quedarme callado, como a la mayoría de los jóvenes educados de la isla, me gustaban los dos trovadores. La mujer de Rubildo, Erlinda, aprovechó para tomar las riendas.

¿Y qué tiene de malo Moisés Simons? Sin su orquesta no nos hubiéramos conocido…

El dulcero le dio la espalda y puso expresión de condenado llevado al cadalso.

Eso es lo que tuvo de malo. —Fingió una sonrisa y le tiró un beso a su esposa. Cambió rápidamente la conversación, dirigiéndose a mí. Algo raro en él.— ¿Tú sabes lo que es callar a un americano borracho, Ernancito?

Rubildo acercó su asiento al mío. Noté el olor a Old Spice. Decían que había comprado cajas de after shave cuando nacionalizaron la primera fábrica de perfumes y las había escondido.

Lo mismo que callar a un cubano borracho, supongo.

El viejo ignoró mi socarronería. Yo adivinaba que la conversación tomaría el giro habitual después de que Rubildo y Erlinda se hubieran bebido la cuarta cerveza: el gran Hotel Sevilla, «el mejor de Cuba» y su tiempos de gloria.

Los primeros que tocaron en el Havana Roof Garden del Sevilla fueron Moisés Simons y su jazz band. Eso si era música, la que se compuso en Cuba entonces. Nadie los obligaba a garabatear panfleticos y acompañarlos con guitarra. Se escribía en un pentagrama para llenarte el alma de romance o hacerte gozar bailando, por que el amor y la gozadera son eternos, los gobiernos cambian. Simons amaba lo que hacía. Si hubiera compuesto nada más Chivo que rompe tambor, Hoy como ayer o Marta, hubiera pasado a la gloria cubana. Todo un mérito. Pero creó El manisero y puso al pedazo de tierra donde naciste en el mapa. Callaba a cuanto borracho yanqui molestara, siempre la pedían. «Peanut vendor, orchestra, Peanut vendor.» Simons empezaba el estribillo en el piano, los más peleones se tranquilizaban…

¿Y que pasó con ustedes y la banda? Preguntó mi madre. Siempre interesada en los asuntos del corazón y en suavizar las diatribas del viejo pastelero.

Una noche estaba en mi descanso. —Erlinda volvió a la carga Quería dejar de fumar y para no tentarme preferí oír a los músicos en la azotea. Subí y atravesé la cocina. Me paré a mirar por la puerta que daba al salón. Sonaba Marta, suavecito, como un bolerito americana’o. Soñaba despierta cuando escuché una voz: «Señorita, disculpe, pero está usted metida en el medio y los camareros tienen que servir rápido mi postre. Es de crema de mantequilla y hace mucho calor.» Giré con ligereza y por poco provoco un accidente volteando bandejas y rompiendo platos, Rubildo me cogió por los hombros y me echó a un lado, como si yo fuera una plumita. Me derretí ante su seguridad.

Lo que por poco se derrite fue un dobos húngaro que me había tomado una hora preparar. Eso no se me olvida… Ah y tu olorcito a gardenias y la forma en que te ruborizaste y…

Entonces fue el dulce lo que los unió, no la orquesta.

Aclaró mi vieja. Era la más cariñosa de la familia con la pareja. Al dulcero lo llamaba Rubi. Mi padre, para marcar territorio, lo trataba por el apellido: Espino.

Mmm… las dos cosas. Cuando nos fuimos a casar conté al compositor cómo la casualidad y sus canciones nos unieron. «Entonces tocaremos en su boda, gratis.» Lo hicieron. Cómo se las arregló para entusiasmar a sus músicos no lo sé, pero hasta Enrique Santiesteban nos cantó. «Somos compañeros de trabajo y usted es el mejor dulcero que ha dado L’abana.» Dijo el que ahora es un famoso actor. Una fiesta inolvidable, el creador de “El manisero” nos hizo el gran honor de dedicarnos “Marta”. Por eso cada vez que la escucho me vienen a la mente cadenas, barrotes, instrumentos de tortura…

Erlinda lo golpeó en un hombro, zalamera. El viejo matrimonio estaba de buenas aquella tarde. Aproveché para preguntar.

¿Y que se hizo de Moisés Simons? Nunca lo ponen por la tele.

Murió en España, creo. Se pasó la mayor parte del tiempo viviendo en París, en el Norte… fuera. Suerte que tuvo de darse cuenta a tiempo lo que era esto y partió.

Con la edad había comenzado a entenderlo. Mucho después sentí la misma amargura que nuestro pariente repostero. Rubildo Espino había perdido su juventud, su pastelería y su pasión.

Al menos tenía recuerdos de los que agarrarse para no morir de tristeza.

 

 

 

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27 pensamientos en “Músicos Cubanos VII Moisés Simons

  1. Si después de las deliciosas “charlas-conferencias-relatos-crónicas” y ,además, todo ello perfumado de música buena, buena, que nos ofreces, no nos hacemos cada día más devotos de la música y el ser cubano no tenemos perdón, no nos merecemos ningún cucurucho de maní. Gracias. Abrazotes

    • Amigo Manolito: Cuando vaya a Madrid te llevaré la botella de ron, un cucurucho de maní y te invitaré a Alcorcón a comer chilindrón, que es una receta cubana hecha con carne de chivo. Antes te haré otro regalito, de los muchos que te mereces: el gran Bola de Nieve cantando “Chivo que rompe tambó”. Ojalá te guste y la entiendas toda.
      Las gracias a tí y el abrazote doble.

  2. Os descubrí por casualidad y por curiosidad seguí y he de deciros que después de hacerlo me ha encantado.

    “Volveré”.

    Muchas gracias por haberme ayudado a disfrutar con mis oídos y mi vista en vuestra página.

    Saludos cordiales

    ·Elhiot

  3. La primera grabación de El Manisero es la de Rita Montaner a finales de 1927.
    Gracias por esta música que pones y que nos alegra el día.

    • Amigo Eduardo:
      Rita fue la primera en grabar este pregón de cacahueteros, de entre más de 160 versiones oficiales registradas. Ella sentó una pauta, con su “Mamá Inés”, su “Golpe de bibijagua” y su “Manisero”.
      A la Montaner le debo un post. En Cuba la conocemos por “La ùnica”. Una pianista clásica con voz de tiple que regó talento por el mundo. Un fenómeno musical a los que los cubanos mayores adoramos.
      Gracias por la fidelidad y el encanto.

  4. Me encantaría reebloguearos.

    Saludos

    Elías

  5. Conocí L’Habana. Poco -y seguramente mal- pero aún se adivina en dos o tres sitios aquello que cuentas, de manera tan genial por cierto. Gracias por el blog. Esa parte del pasado que uno no vive es quizás la que más se añora.

  6. Sencillamente genial. Hace unos meses que pasé unos felicísimos días en La Habana y tus historias me llevan de nuevo allá…
    Saludos cálidos del sur para tu vida del norte.

  7. Pingback: Músicos Cubanos VII Moisés Simons | Transform The World Artistically

  8. Esta cantante es genial, su versión suena muy buena y tu historia central, como siempre, tan rápido se lee que me quedo con ganas.
    Un quiero grande por llevarme de forma tan ligera a nuestra tierra.

    • Ay Magelita linda. Les cambio los nombres a los protagonistas. Le hago leer el texto a mi hermana siempre, a las primeras oraciones adivina quiénes son y suelta un comentario lleno de buen humor.
      Lucrecia me encanta, ha cantado con unos cuantos de los mejores intérpretes.
      U n quiero grande como siempre, con berenjenas, mejor. 🙂

  9. Ya que pones a lucrecia, imagino que habrás escuchado la versión que tiene con celia cruz de Te busco….Impresionante sin mas.

    La historia que acompaña, pues buena como siempre, pero ya lo sabes. Cuidate

    • Lucrecia fue todo un descubrimiento para mí, hace unos años. En todo este tiempo viviendo en Suecia lo único que se ha escuchado por aquí en español fueron Las Ketchup. Y yo haciendo arqueología, buscando todos aquellos cantantes cubanos prohibidos en Cuba de los que me contaban. Una manera de acercarme a los que dejé atrás.
      Un día, sorpréndete, me encuentro en una tienducha de segunda mano un cd de Los Patriarcas de la Rumba, a dúo con Lucrecia. Qué sabor! Rumbas catalanas y la voz de Lucrecia. Me hice fan de inmediato.
      Gracias por la visita y el comentario, saludos desde…

  10. El manisero es uno de los pregones mas internacionalizados de la música popular cubana, en esa gama de colores, que tiene la música cubana, como son los pregones, estuve en Cuba en febrero de este año y aun puedes escuchar por las calles, los famosos pregones que dieron origen a tan famosa canción, gracias Moises Simon, por tu sabroso maní.

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