DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Pintores Cubanos I. Amelia Peláez

20 comentarios

 

Sus cuadros me arropan.

Son un compendio de flores, peces, frutas, mamparas, manteles de encaje y persianas. Amarillos, verdes, rojos, naranjas, blancos y azules componiendo una imagen de la vida burguesa urbana, en la Cuba de principios del siglo XX.

Femenina, sin discursos de género ni rebeldías. Entrañable, en su representación de un mundo aislado entre paredes. Familiar, sin llegar a ser sofocante.

Amelia Peláez es una isla que transpira nostalgias, una añoranza alegre y colorida. Una siesta al implacablemente amarillo sol del mediodía, un refresco de guanábana, un beso con sabor a guayaba rojo contra verde, un danzón en un cielo berenjena.

Pintora y ceramista, estudió en la Academia de San Alejandro con Leopoldo Romañach. Conoció las técnicas de la línea y el color. Vivió en París, allí aprendió de una rusa vanguardista a ver con ojos diferentes. Sabía las reglas del academicismo, y las violaba, jugaba con ellas.

Tras experimentar, incorporando a sus bodegones elementos de interiores y los tonos de la isla, Amelia desarrolló su estilo: el cubismo tropical. Pocas líneas rectas, pocos ocres o grises. Columnas sensuales. Pedacitos de cielo que se adivinan. Mameyes que desnudan su pulpa. Fruteros que apenas sostienen marañones. Curvas negras que lo dibujan todo, enmarcando los granas, los celestes, los lilas, los bermellones y los mostazas. Figuras humanas casi reducidas a un trazo. Flores convertidas en simples círculos. Sillones de mimbre que revientan en amarillos y sepias. Marrones con vocación de rojo sangre. Piñas que parecen bordadas en encajes de bolillo.

Aquellos sedientos de ver en todo una señal de tragedia o injusticia, la han criticado por su decorativismo, pero yo me siento cerca de esta señora que hacía el amor con sus cuadros, como ella misma dijo un día.

La distancia más corta entre dos seres humanos es una sonrisa. Y una pared donde se cuelga un cuadro de Amelia, sonríe.

En sus bodegones veo los interiores de algunas casas del barrio donde crecí, siempre marcados por los vitrales que protegen a sus habitantes.

Casi puedo oler la vainilla, la canela, el ron, el anís… Escuchar el sonido de las enaguas almidonadas al paso de las abuelas. Sus cuchicheos, sus risas desde la cocina. El sabor del durofrío de limón al llegar de la escuela en un día de calor. El reflejo de las lucetas en el piso. Todo los sentidos en una misma pintura. Y es que… Amelia Peláez pintó los cuadros, que yo habría querido pintar.

 

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20 pensamientos en “Pintores Cubanos I. Amelia Peláez

  1. Me encanta la idea y la producción del video. Necesito más información de la pintura cubana. Lo secuestro para mi página. Gracias. Abrazotes

    • Gracias, amigo Manolito:
      El propósito de esta serie de Pintores Cubanos es ese, promover el interés. Tenía reproducciones de sus cuadros al menos para cinco minutos más de video, pero quise dejarlo en ese tiempo. Estoy aprendiendo mucho con Windows Movie Maker. me alegra te haya gustado la idea.
      Un abrazote, muy caluroso.

  2. “La distancia más corta entre dos seres humanos es una sonrisa”… sólo por leer esto se alegra el día.

  3. Tu prosa pinta. Luz, color, frescura, sensualidad, vida…, tu prosa pinta evocaciones y emociona. Magnífica referencia a esta pintora que hoy descubro con el lamento de no haberlo hecho antes y con la reiterada evidencia del inmenso caudal que hay en tantos artistas ignorados. Nos los estamos perdiendo pero son un innegable valor para nuestro mundo, tan denostado por tantas y diferentes razones. Gracias por traernos aquí a Amelia Peláez.

    • José Antonio:
      Cómo tú, venero el arte oriental, le dedicaré en algún momento una entrada a los ukiyo-é japoneses y a la ceremonia del té. Comentarios como el tuyo lo inspiran a uno a seguir trabajando. Tengo mucho que aprender y ya ves… todo después de la media rueda.
      Gracias a tí, Amelia Peláez se merece esto y más.

  4. Que bella frase: la distancia más corta entre dos seres humanos es una sonrisa

  5. Y a veces es tanta la distancia!

    • Lourdes mía, en septiembre nos veremos fisicamente. Nos abrimos el corazón para contarnos cosas muy nuestras, casi día a día… Estamos cerca.
      Sonrisas te doy todas las que quieras, con tus ocurrencias es inevitable sonreír y las gracias, siempre.
      Sin ti hoy nadie hubiera sabido de la existencia de Amelia Peláez, sin tu paciencia, tus conocimientos y tu creatividad, imposible.
      Gracias una vez más.

  6. Y tú pintas palabras mi querido Ernán. Amelia me transmite todo eso, su obra es una oda a la alegría y a la nostalgia que no siempre viene ligada a la tristeza. Gracias por traernos su obra otra vez a algunos y descubrirla a otros.

    • Desde muy joven me gustaban sus cuadros y los de Guillermo Collazo, luego descubrí a Carlos Enriquez, a Romañach y a Fidelio Ponce.
      Gracias Magelita, la nostalgia se vuelve dulzona cuando se comparte.
      Un quiero grande y las gracias, también a tí.

  7. Me encanta la obra de esta pintora,
    y su escultura, me fascina. La presentación es fantástica; pero sobre todo me gusta tu modo de mostrar todo aquello que te transmite la autora.

  8. La luz de esas formas y colores entra por los ojos como alimento tonificante. Y esa prosa tuya que enfatiza las impresiones. Acabo de regresar de Londres y un regusto así lo he sentido con el edificio del Museo de Historia Natural de esa ciudad. Apreciar las cosas bellas y rechazar el gusto por lo “feo” que nos impone la moda artística actual es signo de que aún se tiene criterio.
    Ernan, un saludo de Fernando

    • Me recordaste una frase de un cuento de Onelio Jorge Cardoso: “el hombre tiene dos hambres.” Y realmente opino que los tiene.
      Estuve en Londres otra vez por Semana Santa, comparto sensaciones contigo. La belleza se ha convertido en algo anacrónico pero está en todas partes, solo hay que abrir los ojos para verla.
      Gracias y saludos, Fernando.

  9. Y alli llegue …me abren la puerta todo es gris que poco a poco va recobrando vida por doquier cosita ..regalos cuadros colgados en la pared.. conozco a alguien que pinta asi …fue un sueño…quise …en fin voy al patio ….veo el taller las cosas que dejó…como las cuidan algunos de sus bocetos…si estuve varias veces en su casa…trabajando en la Campaña de Mosquito A.A-E.E
    Amelia es lo maximo como juega con los colores que policromia los trazos una locura conozco a alguien que tiene mucha influencia de ella (tu)…y acuerdate de abril recuerda….-@

  10. Desconocía la vida y obra de Amelia Pelaez, una artista bastante completa, hija de las turbulentas décadas de principio de siglo; el arte es un libro bastante voluminoso que deja en el anonimato de colores y frecuencias, a artistas de todas las latitudes, sobre todo cuando en general a las mujeres se les reservaba el puesto de musas (creadoras de inspiración ) que de creadoras de la visión particular del mundo femenino. Estaré al tanto no solo de los artistas de tu isla Bella, sino de los demás países que también caen en la memoria frágil del tiempo . 🙂

    • Muy de acuerdo contigo, Corvett. A veces observo a las personas que no tienen nada que hacer en su tiempo libre y se aburren, Me pregunto si ignoran todas las cosas dignas de ver, leer, aprender y apreciar que se están perdiendo.
      Hagamos el libro del anonimato menos pesado, tenemos las herramientas para hacerlo ahora… y lo digo sin ánimo de messianismo alguno.
      Gracias y saludos desde el más cálido de los Polos Nortes.

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