DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

A Varadero, con el son por puerto IV

31 comentarios

Tenía veintiún años cuando pasé en Varadero un mes sin bañarme con agua dulce, usando una casa de campaña por refugio, pescando unas veces y otras andando al pueblo para comer sobras de una pizzería. Rodeado de amigos que leían sus poemas, cantaban acompañados de sus guitarras y nadaban desnudos de noche, cubiertos por plancton fosforescente. Allí probé placeres que avergonzarían a Bocaccio, dormí en una balsa para evitar mosquitos y conté historias de aparecidos en madrugadas de tormenta.

Aún no he visto arenas más finas y más brillantes, aguas más cristalinas ni con un color tan especial, un cielo nocturno tan todo estrellas, aletas de delfines circundando mi lecho o leído un libro con tanta tranquilidad, bajo la sombra de una mata de uvas caletas. La brisa era amiga de mi cuerpo sin ropas, saciaba mi sed con el agua de los cocos y el pescado con jugo de limón, crudo y recién atrapado, me resultaba pecaminosamente delicioso.

Varadero se moja en lo más septentrional de la isla grande, en ese archipiélago que es Cuba. No hay más tierra firme después de Punta Hicacos, Las Morlas, la zona entonces despoblada donde habíamos puesto campamento. Ahora ha perdido el encanto, afeada por hoteles de cadenas extranjeras. Ya el plancton fosforescente ha huido, los hippies también.

Cuando Beny Moré, con letra y música suyas y Rosa Fornés, en una composición de Tania Castellanos, le cantaron, era todavía un tesoro desconocido. Por eso detengo la nave en este puerto y comparto con mis lectores la playa azul y su paz. Quizás puedan correr por su orilla, hacer castillos con sus arenas, catar el sabor de su sal en los labios, esperar por sus luceros al anochecer, palpar la tersura de su arenilla…

Ojalá pudieran percibir Varadero como lo hice entonces, con todos mis sentidos.

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31 pensamientos en “A Varadero, con el son por puerto IV

  1. Beny Moré, Rosa Fornés, Varadero, cuentos de aparecidos….No se con qué quedarme, si con la música, la nostalgia, la belleza…con ella. Me encanta la entrada. Solo te diré que ahora mismo me meto en una página de viajes a ver como andan las tarifas para conocer en directo la playa azul. Cuidate. Abrazos

  2. Varadero vale la pena, Manolito. Tiene aún sus encantos y vuelos directos. Me alegro te haya gustado.
    Gracias! Y un abrazote con tufito a jugo de tomate con vodka.

  3. He apagado las luces después de salir de las aguas de tu encantadora evocación; y, sí, por un momento el espejo me ha devuelto ese hormigueo luminoso que también vive en mi recuerdo, de hace ya tantos años…
    Un abrazo

  4. Poesía pura aderezada con una música de ensueño. Me parece que, como dice Benny Moré, cuando llegaste a Varadero conociste la felicidad a juzgar por lo que cuentas. Saludos, Ernán.

  5. Este es un lugar de ensueño; cuando estuve en Cuba no pude ir a Varadero pero espero hacerlo algún día, antes de que no me pueda mover, antes de morir. Gracias por compartirnos tus recuerdos. H.

  6. Que recuerdo más bonito 🙂

  7. Gracias Vero. Fue un mes sin responsabilidades, lejos de todo lo que me ponía límites.
    No imagino un venteañero sueco viviendo con esa intensidad, sin teléfono ni Internet, durante cuatro semanas. Después de eso estuve al menos quince días quitándome la sal de la piel, me arrugué como una pasa. 🙂
    Un abrazo, desde un Polo Norte que comienza a recordar que lo es.

  8. Pues Varadero se merece una visita, Homero, mientras más lejos de un hotel estés: mejor. Para sentir que la playa, la brisa, el sol y el turquesa del mar son tuyos.
    Saludos.

  9. Amigo Eduardo:
    Repito que tu excelente “El country marca territorio” sirvió de inspiración para “Con el son por puerto”.
    Visitar Varadero sin enredarse en su magia resultaría sobrehumano. Es un lugar donde encontré muchas cosas, hasta al mismo Ernán Dezá, pensándolo bien. Escribiendo este post y escuchando a la Fornés, recordé anécdotas y sentimientos. Supongo que la nostalgia y el otoño llenaría lagunas pero ese mes a lo salvaje va creciendo en mí.
    Un saludo y mi agradecimiento…

  10. Y como prueba de que Varadero existe:

  11. Ay Madame. Ese “hormigueo luminoso” se ha quedado en la memoria treinticinco años después. El cielo estrellado encima, la oscuridad inmensa debajo y aquellos cuerpos desnudos nadando-bailando-resplandeciendo, fundidos con la naturaleza, con los sentidos, con la vida.
    Ser joven y Varadero, ni toda la nieve del mundo puede enfriar esos momentos…
    Un abrazo, fuerte.

  12. Creo que nos has puesto los dientes largos a todos, desde luego a mi sí, no conozco Cuba pero las sensaciones, que tan maravillosamente nos transmites, dan ganas de tomar el primer avión para allá, aunque aquello ya no esté igual que en tus recuerdos. Yo también tengo sensaciones parecidas con lugares de playa en España que conocí cuando casi eran vírgenes, como la hoy muy conocida playa gaditana de Los Caños de Meca; hace poco volví y me marché apenado de la masificación y la pérdida de encanto de aquel lugar, en el que te podías duchar con agua dulce que caía por las paredes que había junto a la arena. Un relato muy bonito. Saludos.

  13. Los dientes largos. Sí.
    En elgaleonfracaso.com nuestro último relato tiene lugar también en Cuba.
    Si te apetece, nos lees, nos sigues. Lo que desees.
    El relato se llama THE CREW II. A ver que nos dices.
    Un fuerte abrazo.

  14. Varadero sigue existiendo a través de tu relato … tan sabroso e intenso. Un relato de Libertad tan necesarios y anhelados!
    Me encantó tu comentario Raul también … el de los dientes largos.

  15. no conozco varadero, no esta en mis planes a futuro, quizás por el mismo hecho de que soy de naturaleza mas huraña que sociable, sin embargo eso no quita que tu relato sea envolvente.

  16. Hablas de Cadiz y para mi es un sueño que me falta por cumplir. ya la veré y trataré de pasearme por los Caños de Meca, estén como estén. 🙂
    Quedan más playas casi vírgenes en Cuba, sobre todo en los cayos que rodean la isla grande. Algunas tienen el encanto de lo salvaje y, por lo inaccesible, lo conservarán unas décadas. Los veintidós kilómetros de Varadero la convierten en un magneto para turistas.
    Gracias Raúl, por los gustos que me doy en tu blog con la maravillosa música que pones y además por los comentarios aquí.

  17. Pues me pareció una muy buena idea que publiquen sus cosas, unas me gustaron más que otras pero me parece en general una buena opción. Por allá me tendrán con más tiempo.
    The crew II me dejó un poco confuso, supongo que en la primera parte o capítulo se explique más. Me quedé con ganas de conocer datos que enriquecerían la historia, sería bueno que lo publicaran.
    Gracias y un fuerte abrazo para todos.

  18. Carlos:
    Gracias por el comentario. El relato debería ser solo un apoyo para los videos pero la memoria me jugó una mala pasada. 🙂 Presiento que volveré a esa playa y narraré más, la magia del lugar y mis experiencias allí lo ameritan.
    Varadero es tan enorme que tiene para los más gregarios y para los más ermitaños. Creo que cualquier costa de esa extensión nos recuerda lo pequeños y hasta insignificantes que somos en comparación con la tierra que habitamos. Hay algo de primitivo, me atrevería a decir que una memoria genética, que nos une al mar. No lo he sentido en otras playas de Cuba o del mediterráneo. Cosa rara…

  19. Amiga Liliana:
    En Cuba tratamos de amigos a cualquiera con quién “echemos una parrafada” en la parada del omnibus, es inevitable. No es una falta de respeto tratarte así. 🙂
    Ese mes fue el más libre de mi vida, en todo sentido. Regresé a trabajar y me encontré con la dura realidad. Unas semanas después se prohibió poner casas de campaña en Las Morlas y luego una cadena hotelera las convirtió en una payasada aburguesada. La masificación, como bien define Raúl, le ha robado personalidad al lugar.
    Me sentí, más que Robinson Crusoe o algún otro naúfrago: primitivo. “Saqué a pasear a mis instintos”, como diría Joan Manuel Serrat. En la Habana me esperaban responsabilidades y obligaciones.
    He estado otras veces en Varadero y solo vi una playa preciosa, inundada por turistas que perseguían mulatas o se emborrachaban con daiquirí. Por suerte tenemos la memoria.
    Los compañeros de tal aventura se merecen una crónica,me hubiera gustado que la pudieran leer cuando la publique, no será posible por esas cosas que conlleva vivir muchos años.
    Gracias por el precioso comentario y un abrazo.

  20. Aún siguen quedando algunas playas no excesivamente masificadas en Cádiz, como la de Bolonia (con sitio arqueológico romano casi a pie de playa) y la de El Palmar, ésta última es muy grande y, a pesar de los esfuerzos inmobiliarios sigue habiendo zonas relativamente despejadas. También en Almería, en la zona del Parque Natural del Cabo de Gata, playas muy bonitas como la de los Muertos, los Genoveses o Monsul. Muchas gracias por tus amables palabras, Ernán, y por la visión tan interesante que nos ofreces te tu país

  21. Benditas nostalgias, Ernán. Precioso Varadero, preciosa música.

  22. En mi recuerdo, una playa de arena blanca, inmensa y azul. Allí sentí toda la magia de un mar tan igual y tan diferente como el mediterráneo que me acompaña.
    Precioso!!!
    Un abrazo…

  23. Pues anda que no ha cambiado. Ahora es una cutreria como pocas he visto. En realidad como me dijo un amiguete allí, solo hay putas y mosquitos….Cuidate

  24. Presos deberían ir los destructores de Varadero por peculado, cohecho, lavado de dinero, mal gusto en la decoración y construcción de hoteles y chiringuitos; y trata de blancas o mulatas. 🙂
    Los mosquitos serían los únicos inocentes aunque son los únicos ganadores en este caso.
    Es lo que me hace recordar con nostalgia la época en que Ireneé Dupont construyó Xanadú en esa playa o Arellano y Mendoza el Hotel Sevilla Biltmore, McKim, Mead y White diseñaron el Hotel Nacional o Meyer Lansky usó a Albert B. Parvin, Rolando López Dirube y Florencio Gelabert para que le decoraran el Hotel Riviera en la Habana.
    Edith Piaff cantaba en el Sans Souci, Nat King Cole en Tropicana, Dorothy Dandridge en el Montmatre, La Lupe en La Red, Olga Guillot y Lucho Gatica en el Capri, Ernesto Bonino a dúo con Martha Pérez en Radio Cadena Azul, Renata Tibaldi en el Auditorium, Rosa Fornés haciendo “Morena Clara” en el Teatro Martí, Lola Flores y Pedrito Rico en “Jueves de Partagás”, el Ringling Bros en la Ciudad Deportiva y Sinatra en el Parisién del Hotel Nacional, en una misma noche.
    Tiempos idos y que no volverán, amigo Plared. De una Cuba donde la miseria y el lujo, la injusticia y el bienestar, la corrupción y la buena música, los gangsters y las buenas maneras se repartían a partes iguales. Ahora solo queda lo que te dijo tu amiguete…

  25. Gracias Enrique. Un Varadero del que casi no queda nada, por desgracia, aunque el mar y la belleza estarán siempre ahí, para quién sepa apreciarlos…

  26. También tengo la costumbre de igualar Caribe con Mediterráneo, debo llevarlo en la sangre…
    Muchas gracias, María y otro abrazo para ti.

  27. Y con razón. Son tres relatos cortos que, esperamos, terminen en un pequeño cuento en donde las incógnitas queden resueltas. Gracias

  28. Un abrazo amigo Ernán. Pocas veces me enganché con un blog como con el tuyo. A veces arranco por los comentarios… ja !
    No escribo mucho en el mío VasomedioLleno ya que tengo que seguir los más urgentes … los del trabajo y la música.
    Igual seguir tu derrotero está muy bueno!! hasta el próximo posteo!

  29. Después de la Media Rueda… Me encantó tu ensayo. Yo nací allí y acabo de publicar un libro titulado Varadero…nostalgia azul. 115 paginas, 105 imagenes, todas de antes del 1964. Me encantaria obsequiarte uno. Enviame tu dirección postal.
    No sé si sabes que los locales tuvimos que pelear mucho por mantener a Varadero como era. Inversionistas querian hacer de Varadero un Acapulco, un Miami Beach. Pero con la ayuda de Mr. Dupont lo pudimos mantener bello y simple. Dupont prometió que desde Xanadú a la Cueva del Pirata todo seria “blanco, azul y verde (arena mar y flora) y así fue hasta el 1959. Un fuerte abrazo.
    Alejandro

  30. Alejandro F. Pascual:
    Lo de “es para mí un honor su presencia aquí” sonará protocolar, pero es muy real. Su libro sobre la cubanía en Cayo Hueso es una joya. Seguro estoy que este sobre Varadero también lo es. Recibirlo como regalo sería un orgullo, tanto como es que le haya gustado mi viñeta sobre la Playa Azul.
    Varadero y Mr. Dupont se merecen algo más suculento que esta historia, muy personal, que narré.
    Un abrazo, de cubano a cubano y un millón de gracias.
    Ernán Dezá

  31. Super gentil de tu parte Ernan. Muy alagador que hayas leido el libro sobre Cayo Hueso. He leido varios de tus otros comentarios y me encanta el sentimeinto que proyectas . .. amor , paz y positivismo enloquecidos y revueltos. Asi somos. Como dice Albita ” Que culpa tengo yo ….”.
    Varios de los participantes del blog comentaron sobre ese sentimiento tan especial que se siente en Varadero. En mi libro yo llamo a ese sentimiento un “sacro hechizo” . Te comparto un verso de un poema , escrito por mi madrina de 91 anos, que esta en el libro ( que te voy a enviar cuando me envies tu direccion. )
    ” Y sueno….y lloro
    Pero no es triste el llanto
    Que me hace sollozar.
    Que no puede ser triste
    El llanto que devuelve
    El precioso tesoro
    de volverte a mirar.” Anita Villar

    Un saludon desde el Cayo para ti y todas las plumas presentes.

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