DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Arroz con Pollo a la Chorrera

37 comentarios

Todavía el Torreón de la Chorrera está ahí, en la costa de L’abana. Ya nadie lo llama por su larguísimo nombre: Fuerte de Santa Dorotea de la Luna de la Chorrera. Lo construyeron en el siglo XVII junto a la desembocadura del río Almendares. Estrategia: cortar el acceso al agua potable a los enemigos. Quizás por eso el arroz con pollo a la Chorrera se hace con cerveza… y sabe a gloria.

Es un plato tan típico habanero como campesino es el ajíaco y tan dominguero como vestirse de blanco. A mí me regala días sin escuela, mañanas dormidas, Tanda del Domingo por la televisión, mi madre escuchando bolerones por la radio en La Discoteca del Recuerdo mientras lo prepara… El familión unido alrededor de la mesa, para comer un arroz con un sabor especial, entre lo amargo, lo salado, lo ácido y lo dulce.

No sé porque lo llamamos a la Chorrera, algunos dicen que lo preparaban así en una fonda del lugar. Ojalá alguien lo sepa y lo cuente. Le doy la bienvenida a comentarios ilustradores y academicistas, yo me limito a explicar la receta, a la manera de mi madre y la mía.

Ingredientes, para cuatro raciones:

1 kilo y medio de pollo

4 tomates naturales

½ pimiento rojo

½ pimiento amarillo

2 cebollas

4 dientes de ajo

¼ cucharadita de comino

¼ cucharadita de orégano seco

½ cucharada de pimentón en polvo

4 cucharadas de aceite de oliva

1 chorizo

1 litro y medio de caldo

½ cucharadita de azafrán o bijol cubano

4 cucharadas de salsa de tomate

3 tazas de arroz

½ taza de vino blanco seco

100 gramos de guisantes verdes (petit pois)

1 cerveza (y las que se quieran beber, para acompañar)

2 hojas de laurel

1 cabeza de ajos

Para adornar:

2 huevos cocidos

2 pimientos morrones asados

Modo de preparación:

Se hierve el pollo, con una de las hojas de laurel y la cabeza de ajos entera, hasta obtener el caldo, que se cuela antes de usar. Se retira el ave y se deshuesa.

Doramos el pollo en el aceite de oliva, reservamos. Freímos el chorizo en rodajas, las cebollas cortadas finamente, los dientes de ajo machacados antes en el mortero con el comino, el orégano y la sal. Cuando la cebolla esté transparente, le añadimos los tomates y los pimientos troceados, el pimentón en polvo y la salsa de tomate. Agregar el arroz crudo y mezclar todo por unos minutos, para que absorba los sabores del sofrito.

Le sumamos el caldo, la otra hoja de laurel, el azafrán o bijol cubano, volvemos a revolver y lo dejamos cocer a fuego medio/bajo durante veinte minutos. Incorporar la cerveza, el vino blanco y los guisantes verdes. Bajamos la llama y tapamos, cocinamos otro cuarto de hora. A los diez minutos se revisa. Si es necesario, se le añade más cerveza. Debe quedar con la consistencia de una paella, como decimos en Cuba: asopao.

Servimos adornando con ruedas de huevo duro y tiras de pimiento asado.

A compartir, sin olvidar las cervezas bien frías, de ser posible muchas… Recuerden brindar también por mí, aunque estemos lejos del Torreón de la Chorrera y de los tiempos en que protegía a L’abana de piratas.

Chorrera

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37 pensamientos en “Arroz con Pollo a la Chorrera

  1. ¡Gracias por la receta, menuda buena pinta que tiene! Huele desde aquí … Saludos Ernán.

  2. Suena bien. Habrá que preparar la receta y no me olvidaré de brindar por ti, Ernán.

  3. Excelente receta. Tomo nota de los ingredientes y de su formalización. Está claro que eres un chef de excelencias y estas delicias habaneras levantan un apetito sensual decorado de cromatismos, riqueza sonora y vitalidad. Acabarás escribiendo libros de auto-ayuda. Cuidate. Abrazotes

  4. Menuda pinta tiene este plato. Yo de mis visitas a Cuba recuerdo sobre todos los platos de congrí que me hacían mis amigos. Que bueno que estaba…

  5. Reblogueó esto en tras la recetay comentado:
    Dice mi buen amigo Ernán que no sabe de dónde le viene el nombre a este arroz. Yo quiero creer que le viene porque debe quedar caldosito. Del caldo y la cerveza, y todas las sazones juntas, que al probarlo “chorrea”, sobre todo, mucho sabor. Lo comparto con mis seguidores porque es una receta como las que yo suelo preparar, con mucho de nuestras madres y otro poco de nuestra inspiración. Todo un placer prepararlo y disfrutarlo con las siempre buena música y preciosas imágenes que nos regala Tras La Rueda. Aquí se las dejo.

  6. Y aún sin tu permiso decidí llevármela, porque aunque no suelo rebloguear lo de otros, esto se parece muuucho a lo que yo hago y estoy segura que mis seguidores estarán encantados con un arrocito como este, con todos los hierros. Un quiero.

  7. ¡Hombre! También cocinas… ¡Excelente! Me han dado ganas de poner manos a la obra.

  8. Amigo Ernán, gracias por esa exquisitez que habrá que probar. Ahí va la mía, inspirada en´Doña Flor y sus dos maridos¨ de Jorge Amado.

    ¨ Esa noche venían mis amigos a cenar y yo todavía sin resolver el menú. El asado a la parrilla acostumbrado lo deseché por poco creativo. Quería sorprenderlos, algo sencillo y con otros sabores. Abro la heladera para tratar de inspirarme. En el congelador encuentro patas y muslos de pollo en cantidad suficiente. ¿Y ahora como sigue la historia? Volví a mi época de navegante de cuando recalaba en San Salvador de Bahía y el aroma de las exquisiteces que elaboraban las mulatas en sus puestos callejeros. Todavía estaban pegados a mi memoria olfativa. Coco rallado frito y aceite de dendé eran los predominantes que perfumaban el aire en esa zona del puerto y los alrededores del mercado Modelo.

    Coco rallado había en casa.
    Calculé las pociones ya trozadas de pata y muslo. Respiré aliviado al notar que no solo alcanzaban, también se podía repetir.
    Les quité la piel y algo de grasa con paciencia de aprendiz de cheff.
    Sal a gusto y la mostaza de ‘Dijon’ untada generosamente como nos gusta a los de pelo en pecho. Los dejé en paz un par de horas para que hermanen y penetren los sabores.
    Rompí los huevos necesarios (no se me interprete mal) para hacer una buena agitada de zurda y homogeneizar el producto de las gallináceas.
    Tomé las presas delicadamente una a una, las pasé por huevo batido, después las empané con abundante coco rayado y las dejé reposar unos minutos.
    Calenté el horno de la “Longvie” a 180 º C. Acomodé las presas en bandejas previamente calentadas y enmantecadas en abundancia, las deslicé al infierno interior. Mientras se cocinaba me encomendé a las musas quedando a la espera que se produzca el milagro. El aroma del coco comenzó a inundar la casa y sobrepasó sus límites hasta llegar a las de las vecinas que, desfachatadas vinieron a pedir la receta de semejante exquisitez.

    Guarnición: Ananá frito con azúcar rubia y generosa manteca. Bananas verdosas fritas completaron el clima tropical y las mantuve a temperatura adecuada hasta el momento de emplatar y servir junto con el pollo.
    Ideal para acompañar con vino blanco chenín bien helado. Y a disfrutar de la magia de los buenos sabores y la charla entre amigos.

    Con un dejo de melancolía evoqué el libro de Jorge Amado; la casa de doña Flor y el fantasma de su Badinho importunándola en las clases de cocina, el Mercado Modelo junto al puerto y la ciudad baja. Mi juventud había quedado atrás pero los recuerdos y el aroma del pollo a lo doña flor eran actuales y abrían el apetito¨.

  9. Gran receta y bien aderezada con esa musiquita. Un abrazo

  10. Que rico se ve eso. Tendre que experimentar. Un abrazo boricua.

  11. Mañana tenía pensado hacer un arroz. A lo mejor me atrevo… ¡se ve muy bueno! Salud.

  12. mmmm que rico!!!

  13. Magelita amiga:
    No hace falta decir que me siento orgulloso de ser compartido en Tras la receta.
    De cuantos aprietos me has sacado con tus platos? De cocina moderna internacional y de cubana tradicional, de postres, arroces y tentempies, de todo tiene tu blog. Un honor para mí.
    Un quiero grande.
    Ernán

  14. Muchas gracias, amiga mía. Claro que es un arroz que chorrea sabor, sazones y cariño. Lleva su tiempo y cuidado. Y si se acompaña, como aclara uno de mis mejores amigos de siempre, con plátanos maduros fritos y ensalada de aguacate, ya el placer es celestial.

  15. Doña Flor y sus dos maridos es una de esas delicias que pueblan la historia de la literatura. Un homenaje a tres de los placeres de la vida: el sexo, el humor y la cocina. El solo hecho de mencionar el título me provoca buenas vibraciones.
    Un maravilloso comentario, con sabor a Sao Paulo y a Sur, que me honra, amigo.

  16. Melba:
    Te echaba de menos, necesito leer ese blog maravilloso tuyo. Ya está llegando la primavera por aquí, muy adelantada este año. Tendré más tiempo para los amigos y eso será un placer.
    Estoy seguro que en el Caribe existirán recetas parecidas, herencia hispana.
    Un abrazo.

  17. Gracias Raúl. Disfruté mucho cocinando, filmando y bailando cha cha cha, al mismo tiempo. Nos reimos mucho. Saludos.

  18. Gracias, Eduardo. De niño no me gustaba mucho el arroz con pollo. A veces mi madre se aventuraba en otras cosas más exóticas los domingos que no le tocaba trabajar y nos sorprendía. Publicaré otras de sus recetas.
    Saludos primaverales.

  19. Manolito:
    No me sugieras ideas con lo de los libros de auto-ayuda. 🙂 Aunque te sorprenderá saber que Después de la Media Rueda me está impidiendo revisar la primera versión y escribir la segunda de una novela de fantasía heroica, mi verdadera pasión.
    Por desgracia quedan muchos músicos, recetas, poblaciones, pintores, libros, tradiciones y anécdotas que debo rescatar de la memoria, antes de que sea tarde. Habrá Media Rueda para largo rato.
    Abrazote. con ron para junio…

  20. Mm… congrí. Acompañado unas masitas de cerdo asadas o fritas en su manteca, unos plátanos machos fritos y unos pedazos de aguacate con limón. Colesterol y placer unidos.
    Gracias por recordármelo y por el comentario. 🙂

  21. La única profesión que he estudiado en una escuela es la de cocinero. Aunque fue por poco tiempo, aprendí las bases y la pasé muy bien. Excelentes profesores, media sesión de clases y la tarde de prácticas.
    Cocinar para las personas que uno quiere es un placer incomparable. Sus expresiones después del primer bocado son como la premier de una obra teatral. 🙂

  22. La musiquita ayudó a cocinarla, aunque no creas, aderezando con muchas risas por mi cha cha cha en la cocina. 🙂 Gracias y otro abrazo.

  23. Suerte con este arroz, que lleva su tiempo pero vale la pena, por la mezcla de sabores.
    Gracias y salud.

  24. No sé que le aporta el tomate natural y la cerveza, al pollo. Es un plato delicioso.
    Gracias y buena semana.

  25. Recuerda que puedes con todo, no más lo canalizas y punto. Abrazotes

  26. Si, en Puerto Rico hacemos arroz con pollo pero esa receta parece riquisima. Que bueno que vas a tener mas tiempo para los que te extranamos. Recibe un abrazo Boricua bien bien bien apretao.

  27. oooh, esos plátanos a puñetazos jajajaja Creo que hoy haré una compra en la sección de internacional del supermercado 😀

  28. Hola una buena receta como otras muchas que tienen su origen en la cocina vieja y popular. Menos mal que algunos platos tan especiales siguen estando presente en las casas gracias a las mujeres que son las que se transmiten esos maravillosos métodos culinarios que ha decir verdad, son la delicia de propios y extraños.
    Un saludo corcial

  29. Gracias Ernán… es toda una alegría saber que te ha sido útil este pedacito de mi cocina. Tu arroz a la chorrera va este domingo. Un besote

  30. El “novamás” jeje ya sabes que también me chiflan el aguacate y los plátanos . Celestial si señor. Abrazo

  31. Muy interesante la receta, y se ve muy rico. Creo que no he probado platos cubanos aún, pero sí son así, pinta bien la cosa 😉

    Por cierto, la canción, muy buena 🙂

  32. Ayyy… Me esta entrando un hambre tremenda.
    Besicos Ernán 😉

  33. La canción me ha puesto a bailar mientras cocinaba. Y es que no puedo impedirlo.
    Saludos. 🙂

  34. Pues… arranca pa’cá con toda la familia y a comer arroz con pollo a la Chorrera. 🙂
    Besos y un rayito de sol…

  35. Una exquisita receta mi amigo, con la lectura de los ingredientes ya te antojas.
    De conseguir el bijol cubano ¿habrá diferencia?

  36. Un cubano exquisito la notaría. El bijol es la semilla de la bija triturada, tiene un sabor distinto al del azafrán pero da el mismo color amarillento al arroz. No es una diferencia abismal para unas papilas desacostumbradas pero le otorga personalidad a la receta.

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