DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Libros y más libros

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¿Pinacoteca de los Genios, Editorial Codex, Argentina? Ah… Ese es el país dónde nació el feo de la lámpara de Aladino. —aseguró la prima Lolita.

Tía Nena enarcó una ceja como solo Joan Crawford lo haría. Tomó un bulto de libros y los puso en las narices de la joven.

Pinacoteca es una palabra griega, es un lugar donde se exhibe arte. Estos genios no salen de ninguna lámpara. Lo único que tienes que hacer es leer las carátulas y sabrás quienes son.

Rubens, Miró, Van Gogh, El Greco, Braque, Goya, Vermeer, Modigliani, Canaletto, Renoir… —Lolita barajó los tomos y leyó los títulos.— Algunos dibujitos están graciositos, pero no conozco ningún nombre.

Precisamente. Fueron genios porque ni tú los conoces ni ellos te conocen a ti.

Yo tendría unos doce años. En aquél lugar al pie de la escalinata de la Universidad de L’abana, la librería Alma Mater, se vendían los textos de toda la Facultad de Humanidades. Tía Nena era la única empleada. Después de la escuela, la muchachada ayudaba a clasificar y poner los volúmenes en estantes, en ocasiones hasta bien entrada la noche.

Mis amigos fueron al principio por curiosidad. Después, verse rodeados por tantas publicaciones que no se vendían en las librerías ni existían en las bibliotecas, se hizo una necesidad. Unos semanas más tarde Rubén e Irene, estudiantes de Historia, Marilola y la húngara Eva Kovacs, se nos sumaron. Aquél lugar se convirtió en un salón de tertulia, dónde yo y mis socitos adolescentes no teníamos nada que aportar, los demás sí. Aprendíamos sobre arte, literatura, historia.

Donaciones de intelectuales españoles y argentinos, tesoros de la antigua editorial Aguilar: una Biblioteca Premios Nobel, empastada en azul, Mitos y leyendas de la antigüedad clásica, Cuentos de Grimm, Cuentos de Hoffman, Cuentos de Hans Chrisitian Andersen de la Editorial Labor, Maestros ingleses… Antologías y más antologías. Un niño en una pastelería no disfrutaría tanto.

Después del primer Congreso de Educación y Cultura, en abril de 1971, la librería Alma Mater fue inundada por las Obras Maestras de Lenin, Stalin, Nikita Kruschev, la pedagogía de Makarenko, los panfletos de Mikhail Sholojov y otros, los ladrillos incombustibles publicados por la cubana Editorial Revolucionaria.

A Tía Nena le pusieron un empleado poco trabajador pero que parecía tener más ojos que todas las moscas de un mercado en Kuala Lumpur juntas. Mi familiar perdió su trabajo. Nunca supimos porqué. Eran los aciagos años de la Parametración, con su lema de El arte es un arma de la Revolución. Cada maestro, cada bibliotecaria, cada figura de la cultura, era analizado frente a un tribunal según los parámetros de la nueva moral comunista, dictada por Stalin y algún otro extranjero.

Poco duró el encanto adolescente de cortar cuerdas, retirar papeles de Manila y hacer aparecer ejemplares inimaginables. Aún recuerdo las ironías de Tía Nena dirigiéndose a Lolita, determinada a encontrar en la Colina Universitaria un novio con título académico. No lo consiguió nunca, tampoco se enteró de quiénes eran los autores de los dibujitos graciositos pero se casó con un coronel y vive en una casa enorme donde no hay un solo libro o pintura. Yo, en cambio, aprendí que existe la lámpara de Aladino, escondida en un país donde puedo leer, apreciar y disfrutar de cuanto arte se me ocurra. Lejos de los que quiero, con un cielo gris y un invierno demasiado largo. Pero libre…

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37 pensamientos en “Libros y más libros

  1. Hola Hernán. Interesante e instrucitivo tu artículo de hoy. Gratos recuerdos por una parte y desafortunados por la otra en lo que respecta a esa aplicación tácita de una censura desmedida e inconsecuente por parte de un gobierno instaurado en contra de algunas voluntades.
    Un saludo cordial

  2. Siempre un placer leerte mi gran Ernán .por falta de tiempo no puedo leerlo al momento que lo publicas , pero cuando tengo un break en mi dia a dia hago como hago con las series de TV , que hago un maraton de visionado y es un gustazo !! …Oye tu Tia Nena a jugado un papel importante en tu vida , siempre la tienes presente o esta presente de una forma u otra en tus vivencias …Creo que un libro o relato largo : La tia Nena , seria estupendo . abrazo grande . Te love you 😉

  3. Mucho de tu comentario analítico-nostálgico se podría exportar con algunas salvedades. Siempre he creído que sería bueno que muchos delincuentes, muchachada loca, indecisos de la ética en general deberían cumplir pena en las bibliotecas y leer un número infinito de libros para adquirir permisos y privilegios. La madre cultura acepta a legítimos, bastardos y toda suerte de huérfanos. Me encanta como siempre tu forma sabrosona de expresarte, parece que lo estás relatando uno a uno mientras te tomas un café o…una botella de ron. Abrazotes.

  4. Me gusta mucho la frescura del texto. Es ágil,dinámico, pero sobre todo me gusta el espacio creado. Ese espacio habitado por gentes con una afición común: la literatura. Es maravilloso encontrar esos espacios. No sé si hoy en día, existe un espacio como el recreado en este texto. Si es así, brindo por elllo

  5. Ernán, siempre traigo a colación las palabras de Séneca: ¨El arte salvará al mundo¨
    Y, en cualquiera de sus expresiones, en éste caso la literaria, siempre intentó amordazarla el totalitarismo en cualesquiera de sus expresiones y tintes políticos, donde un libro es un arma muy peligrosa, indica que quien lo posee, piensa. Un fuerte abrazo Ernán y viva tu libertad aunque sea con frío, los libros y las letras que brotan de la creación traen ese calor tan amado de la Cuba de tus recuerdos y tus amores. Héctor

  6. Hola, mi querido Ernán. En mala hora alguien dijo ‘la literatura es un arma’ ‘El arte es un arma’ ‘la poesía es un arma’, cuando no son instrumento o función sino conocimiento y verdad además de experiencia gozosa. Creo que ayer leí en otro contexto una consideración parecida a la tuya; la mujer que lo escribía también goza en libertad de la nieve y el frío.
    Un abrazo.

  7. Sigue contando, Hernán, sigue. Aunque no la conozco (todavía), me gusta pensar que el paraíso terrenal está en La Habana. No creo que me equivoque, porque también está muy cerca del infierno…

  8. El párrafo final … para enmarcar.
    Feliz domingo.

  9. Sí, querido Ernán, tienes razón: “sin patria pero sin amo”…

  10. Gracias Emilio.
    Para protegernos existía una especie de acuerdo entre mis padres: no discutir política frente a los menores. Pasaban cosas sorprendentes, hubo familiares apresados, un par de destierros involuntarios… Cuando me expulsaron a mí de la Universidad comencé a entender ciertas cosas y a crecer. El cuento de hadas en que habíamos vivido se oscureció. Nada era lo que parecía. la historia oficial… es todavía una mentira.
    Alguna vez se sabrá toda la verdad, eso no podrán evitarlo.

  11. Lo sé William mío. El tiempo es oro.
    A Tía Nena le debo una gran novela. Era un ser especial. Conoció mucha gente que marcó época, era una mujer con muchos encantos, muy democrática a su manera, igual que mi padre.
    Gracias, amigo. Ya nos veremos en Madid. Abrazos!

  12. Tremendo tu relato. Asomando entre líneas el bagaje cultural de tu gente, la sencillez con que todo lo literario estaba incorporado, el dolor por las imposiciones….
    Casi siempre conseguís con muy pocas líneas disparar en mi cabeza una película.
    La dureza y la ternura de la mano como la nostalgia y la certeza de la libertad como elección.
    Escribí siempre Ernán… todos te seguimos de alguna manera

  13. Gracias Manolito.
    Trato por todos los medios de aligerar temas que por lo escabroso pueden caer en el panfleto, nada que odie más que una historia al servicio de una ideología, política o religión…
    Suceden cosas negativas, como en toda sociedad, ninguna es perfecta, pero fueron hombres y mujeres sus autores, no héroes ni demonios, a pesar de todo el daño que causen o puedan haber causado. Ojalá que exista algún tribunal para juzgarlos justamente alguna vez. Mientras tanto: solo podemos contarlo, a nuestra manera.
    Un abrazo, gracias y no faltará el ron.

  14. Haberlos: los hay, Carmen.
    Cuando escribimos sobre palabras, la base de la literatura o sobre libros, cuando leemos sobre ello en los blogs de los amigos, están ahí. No en un espacio físico, entre cuatro paredes pero en algo mayor que la pantallita del ordenador.
    Busqué en Google algunas de las colecciones de las que cuento aquí. Se mueven entre dueños, se leen, se aprecian… es un regalo para las nuevas generaciones. Depende de nosotros transmitir ese amor, como lo sembraron en nosotros.
    Nada mejor que desnudar la primera página de un libro.
    Un abrazo y muchas gracias.

  15. Un millón de gracias, Héctor.
    Cuando una dictadura toma el poder, sea de izquierda o derechas, lo primero que controla es a los intelectuales.
    Hitler, Stalin, Somoza, Pol Pot, Pinochet, Stroesner, Mao… provocaron la quema de libros o su desaparición, sus autores sufrieron un infierno en que la delación, la traición, las campañas de desprestigio. los campos de concentración. la cárcel y el destierro se hicieron naturales.
    La mayoría no quiere denunciar ni hacer política, solo narrar sus historias, historias que llevan lo social en sí, de una manera obligatoria. Mi respeto para esos autores.
    Un abrazo, amigo.

  16. Gracias Madame. Es como si los instrumentos de represión no cambiaran, como si unos represores aprendieran de los anteriores, en otros países y con otras idelogías.
    Ahí está la literatura, para poner rostro a quiénes amaron, sufrieron, tuvieron esperanzas, murieron, construyeron o fueron encarcelados y como bien dices: para gozo y conocimiento.
    Un libro es un mundo y contiene todo lo que nos puede hacernos amarnos a nosotros mismos, como seres humanos. Sigamos celebrando su existencia.
    Un fuerte abrazo.

  17. Carlos: me asusta contar ciertas cosas. Me provoca furia y me hace recordar momentos muy dolorosos. Pero alguien debe contarlas… No de la manera que se ha contado hasta ahora.
    Hoy por la mañana en Skype, una amiga y yo llegamos a aburrirnos contándonos injusticias que vimos de niños, cosas que no entendíamos alrededor nuestro y que por lo habitual se nos hicieron naturales. Eran familiares, vecinos, maestros que queríamos.
    Qué mecanismos oficialistas pueden hacer que el pueblo justifique la delación, el ostracismo, la represión, el odio y la violencia?
    No lo sé, mi inteligencia no alcanza para eso. Si, para contar cosas que vi y nunca entendí. Lo haré poco a poco, mientras también narro esas cosas que nos hacen amar la vida, con los defectos que tenga.
    Un abrazo.

  18. Quien conoce de tempestades… ve llover y sonríe.
    Gracias, Enrique y feliz domingo.

  19. Ay Luddita! Martí está siempre ahí. Lo notas? Tú que lo conoces bien…
    Un abrazo musa mía. sabes bien que te quiero, jamás lo dudes.

  20. Gracias Liliana. Pensé que nadie me leería hoy y he recibido una sorpresa muy agradable.
    Tengo tanto que escribir sobre Tía Nena, tanto que no me ha dado tiempo a escribir sobre mi madre, todo un personaje y mi padre, el hombre de espiritu más democrático y justo que he conocido. Mi abuela Nené, mis bisabuelos mambises, el hambre que pasó mi gente cuando la dictadura de Machado, las ciudades cubanas que más me gustan, los pintores a los que dediqué poemas en la adolescencia, las óperas que me hacen llorar, las rumbas de cajón que he bailado…
    Estaré años escribiendo antes de que lo olvide todo. Entonces alguien me lo leerá y redescubriremos juntos esos personajes y cosas que tanto he amado. Es lo malo de comenzar a escribir después de la media rueda, la falta de tiempo. 🙂
    Un abrazo y gracias otra vez.

  21. 1971 fue aciago para muchos representantes de la cultura cubana… fue el principio del fin, El Decálogo del Apocalipsis, como la misma obra que quedó suspendida y alejó a Ramiro Guerra de los escenarios por culpa de una dirigencia estéril de pensamiento y que olía peligro en cualquier idea nueva… ya me parecía a mi que soy de una generación muy posterior que en Alma Mater cuando yo pasé solo quedaban los ladrillos a que te refieres… qué tristeza.

  22. Genial, me ha encantado esta entrada como todas las anteriores. Felicitaciones.

  23. Durante los diez años en que trabajé entre el Parque Lenin y el teatro Mella, conocí muchos de los “tronados” por la Parametración, los “parametrados”.
    Pedro Ramiro Guerra era uno de ellos. Lo curioso era que la gente lo seguía tratando de maestro, bajando la cabeza al saludarlo como prueba de respeto: Miguel Ángel Iglesias, Rosario Cárdenas, Víctor Cuéllar, Isidro Rolando, Marianela Boán, Eduardo Rivero… la Danza Moderna no hubiera sido posible sin Ramiro y ya ves lo que pasó con él.
    En al menos las dos décadas que siguieron no se publicó un libro, se grabó un disco o un programa de televisión, se montó una obra de teatro o una coreografía o se hizo una película en los que no se ensalzara al gobierno. “Con la Revolución todo, sin la Revolución: nada.” Así de claro e ilustrativo.
    Tradiciones, arte, educación? Pregunta a mi sobrino y sus amigos, para ellos la letra de un reggaetón es el sumun de la cultura. Derrumbe total. Triste…

  24. Muchas gracias, Dulce. Excelente tu blog, que casi recién comienza.

  25. La censura en el arte es uno de los mayores sinsentidos que se pueden concebir. Un gusto leerte, como siempre.

  26. ¡Qué excelente!, el título –que remite a olores, que remite al tacto, que remite al pensamiento y al sentimiento– de libros que nos instruyeron; y la vida palpitando alrededor de ellos; y los panfletos políticos que una vez nos parecieron sacrosantos y con posterioridad aborrecimos; y los mil ojos del partido escudriñando las libertades de los individuos. Un placer leerte.
    Un abrazo

  27. Que cara cuesta la libertad, ¿no? Pero que bueno que la tienes aunque lejos… Un abrazo caribeño querido.

  28. Todas las sociedades totalitarias practican la censura, ahora mismo. Y termina funcionando, mientras más tiempo duren en el poder, más efectiva… En otras sociedades es suficiente con el consumismo y el culto al cuerpo.
    Sigamos regando belleza, Eduardo.

  29. Muchas gracias, Fernando. Ese escrito andaba por ahí hacía rato, los últimos artículos de tu blog me animaron a publicarlo.
    Muy de acuerdo: como seres humanos dejamos detrás ideologías y héroes. Nuestro poder analítico está por encima de dogmas y teorías. La vida y la razón se imponen.
    Un abrazo y otra vez gracias.

  30. Ay Melba! Déjamos atrás todo lo que queríamos. Tú lo sabes bien.
    Y no hay regreso…
    Un abrazote!

  31. Mi querido Ernán, cuántos recuerdos de la tía Nena que guardas en tu mochila de las memorias…yo mismo la extraño tanto, con lo especial que era…lo he disfrutado mucho, como siempre. Y dices bien en tu respuesta a Melba… NO hay regreso…

  32. Ay Ernán!!! Me gustan mucho tus palabras. Son palabras de artista ya que saben dibujar sonrisas. XD
    Mucho ánimo… Ya entramos en la recta final del invierno. 🙂
    Besicos mediterráneos 😉

  33. Tus palabras destilan tanta vida, Hernán, que me alegra pensar que sobre tanta miseria moral sigue brillando la luz. Un abrazo.

  34. Tú, que eres la reina de las sonrisas y el optimismo, con esos dibujos y ese decir que alegra el alma, me honras de esa manera…
    Gracias, Vero. Mucho cariño, que ya se asoman los brotes en algunos árboles por aquí.

  35. Tía Nena era una guajira sin mucha instrucción. Leía mucho, eso sí. Y quería aprender y aprender, escuchaba a los que sabían más que ella. Tuvo la suerte de trabajar en Humanidades con apenas veinte años, allí conoció muchos intelectuales y como era una esponja, aprendió de todos. Tenía una personalidad muy magnética, exagerada, grandilocuente, teatral… al mismo tiempo muy humana y servicial.
    Mi madre, su hermana, es tímida y apocada, como su nombre. Un fuerte contraste.
    Mi padre es una fuerza de la naturaleza. Se sentó con los jóvenes a beber en la visita a Cuba en que, gracias a Dios, coincidimos tú y yo. Y era uno de ellos… Siempre con un chiste a flor de boca, siempre curioso y preguntón. Jamás lo he oído juzgar, discriminar o criticar a alguien por nada.
    Abuela Nené era por el estilo. Crecí rodeado de personalidades muy fuertes y después fueron llegando amigos como tú, que se convirtieron en familia y son igual de inolvidables. Creo que haber tenido tanta gente maravillosa alrededor mía es una bendición.
    Gracias, por soportarme durante tantos años… 🙂

  36. “Aquél lugar se convirtió en un salón de tertulia, dónde yo y mis socitos adolescentes no teníamos nada que aportar, los demás sí.”
    me pasó lo mismo durante la adolescencia en méxico. los cafetines -que los había en cualquier esquina, ¡mmm! y espero que sigan allí- tenían su encanto de convertirse en centros culturales. en algún momento de la tarde, las mesas se iban pegando y de pronto tenías una conversación increíble entre desconocidxs. era espectacular.

    una prosa chulísima, ernán.

  37. Un millón de gracias, Sonia.
    Espero que esas tertulias sigan alimentando curiosidades, en México, Cuba… donde sea. Las necesitaremos siempre.

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