DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Bitácora nostálgica, de un cubano que vive hace más de dos décadas en Suecia


16 comentarios

Lecuona Cuban Boys

 

 

¿Vos tendrás por casualidad a los Lecuona Cuban Boys, che?

Me pregunta mi jefe. Acabo de decirle que estoy consiguiendo toda la música que se ha grabado en Cuba antes de 1959.

Claro… Tengo hasta Carnaval del Uruguay, por ellos. Agustín Bruguera cantando y Armando Orefiche al piano.

Sonríe. Es como si la memoria le abriera la puerta a una fiesta.

Mis tías y mis tíos… No había una celebración en su casa donde no se escuchara a los Lecuona Cuban Boys en los años cincuenta. ¡Ojo, que yo era un pibe! Y contaban de los carnavales de Montevideo, donde siempre iban a tocar Xavier Cugat, Dámaso Pérez Prado y la orquesta de Lecuona. Crecí escuchando esa música. Todavía usaba pantalones cortos y ya la bailaba.

No es la primera vez que el recuerdo de esa agrupación me sorprende con agrado. En 1994 estuve en el Tivoli Grönelund de Estocolmo. Una foto enorme de Lecuona Cuban Boys adornaba la puerta, como prueba de cosmopolitismo y prestigio.

Unos meses después Sam Jacobson, un amigo sueco musicólogo, me habló de Lecuona y el conjunto que llevaba su nombre, aunque nunca tocara con ellos. «Esas orquestas cubanas no tenían nada que envidiarle a las de Beny Goodman o Glenn Miller. ¡Qué maravilla!» Y me regaló mi primer cd de la agrupación. Ha pasado mucho tiempo, ahora Youtube me ha dado la oportunidad de verlos. Aquí lo comparto.