DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Bitácora nostálgica, de un cubano que vive hace más de dos décadas en Suecia


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Pérez Prado y el mambo.

 

Este chaparrito con cara de foca, como lo llamaba su amigo Beny Moré, nunca fue profeta en su tierra. México lo aceptó en 1948, con sus arreglos a lo Stan Kenton en la maleta, los mismos que habían rechazado en su Cuba natal, por estridentes y diferentes. La gran Ninón Sevilla, espléndida dentro y fuera de la pantalla, lo tuvo viviendo en su casa hasta que el pianista triunfó. El matancero Dámaso no inventó el mambo como algunos suponen, pero sí lo internacionalizó.

Crecí escuchando un disco de 45 rpm, por un lado «Mambo, que rico el mambo« y por el otro «Mambo núm. 5«. Sin embargo la mambomanía me llegó desde pequeño con «Papa loves mambo» cantada por Perry Como, más refinada y lenta. Ver a mi hermana bailándola no tenía comparación. Escucho la grabación a veces y la recuerdo.

El mérito de Dámaso Pérez Prado es innegable. El chiste era que contrataba a alguien para que le provocara gritar el famoso ¡Uh!, metiéndole el dedo en… Imaginen donde, si son mal pensados: acertarán.

 


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Muñeco de chocolate

 

Cantante, bailarín, compositor, coreógrafo, comediante, buena gente…

Kiko Mendive, no tienes desperdicio. Fuiste tú quién sugirió a Dámaso Pérez Prado irse a México, allí te ganabas los frijoles desde 1941. Naciste en 1919, en el habanero barrio de Los Sitios; apagaste las candilejas en Venezuela, en el 2000.

Los cubanos tenemos una deuda contigo, sin ti la conga, el mambo y otros ritmos afrocubanos no hubieran salido de la isla.

Eras muy joven cuando comenzaste a llenar de rumba las noches de la farándula mexicana. Te escucharon y vieron en teatros, cabarets, bares y salones de baile. Te grabaron, filmaron y admiraron. Deslumbramiento que ganaste con talento, encanto y mucho trabajo.

Desde México nuestra música pasó al norte, donde Machito, Chano Pozo y Mario Bauzá también empujaron. Difusión y calidad, éxito garantizado.

Como Cascarita, el Beny y Laíto Sureda, tenías una voz especial para cantar los sones. Y bailabas como se debe, gozando la música. Contigo danzaron en la pantalla María Antonieta, Ninón, Amalia, Rosa Carmina y cientos de desconocidos en sus casas.

Pedirte disculpas por no ponerte en un altar y darte las gracias, por todo lo que hiciste bien hecho, se impone.

Aché pa’ ti donde estés, muñeco de chocolate.