DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Bitácora nostálgica, de un cubano que vive hace más de dos décadas en Suecia


52 comentarios

El manisero no se va

La caserita se quiere acostar a dormir pues El manisero se va. ¿Adonde? Nadie sabe, ahora es universal. Hasta Louis Amstrong, Judy Garland y Caterina Valente lo han cantado. Sin la gracia que le sobra a los pregones, claro, algo nacido en el alma del Mediterráneo y reflejado en ese espejo suyo: el mar Caribe.

No quiero hablar de melisma, gorjeo, métrica y apoyatura. El pregón es callejero y en la calle está su razón de ser. El gozo de vender, la competencia que comienza por la oreja, el placer de engatusar al cliente con música y buen humor. Pregón. Pregonar. Óyelo lector. Te gustará.

Lamentos de África, voces de Iberia y ritmos sincopados. Salados. Tostados. Garapiñados. Maní. Pregones. Pregonando. Ven y óyelo.

Si alguien te pregunta de dónde sacamos el pregón dile que de La violetera o de esa florista que andaba por la Calle de Alcalá con la falda almidoná. Ellas y otras nos lo regalaron y nosotros le pusimos el tam pa pam pa pa pam. Castizos, caribeños, pregoneros…

Gózalo, muchacho. Mira como se derrite en tu boca, mulata, como te relaja las caderas, como te da picazón en las rodillas pa’ que las muevas. Despierta con los gritos del pregonero, antes de que canten los gallos. Una voz que huele a café mañanero, a cremita de leche, a platanito manzano y a panqué. Si te quieres por el pico divertir, cómprame un cucuruchito de placer. No me dejes ir, caserita. Ven detrás de mí, riendo, arrollando. Aunque El manisero no se vaya. Entona su pregón pa’ las niñas, pa’ las señoras, para siempre y en cualquier lugar. De Moisés Simons y de Cuba para el mundo. Maní. Manisero. Maní…

Aclaraciones:

En Cuba usamos la palabra taína maní, en otras partes: cacahuete, del náhuatl. Arrollar es, en nuestra isla, bailar la conga en las comparsas de los carnavales, siguiendo a los músicos. La pregonera callejera se llama Lizeth Pérez Acosta.