DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Bitácora nostálgica, de un cubano que vive hace más de dos décadas en Suecia


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Marcianos en L’abana

Era 1954, tía Nena vio el Objeto Volante No Identificado, se asustó muchísimo y salió corriendo a comprar provisiones para esconderse, con toda la familia. Llamó por teléfono a Cruces para que mis padres, recién casados, hicieran lo mismo. Los marcianos estaban a sólo unas cuadras de casa. La gente se aterrorizó.

¿Seríamos atacados por los hombrecitos verdes?

¿Venían a robar caña de azúcar para dar energía a sus naves?

¿Vendrían a violar mulatonas cubanas para crear una nueva especie de extraterrestes con amplias caderas, que pudieran bailar el cha cha cha haciendo fértil algún árido planeta?

Las expectativas fueron muchas y la noticia se regó en segundos por Radio Bemba, el boca a boca del cubano, sin antenas ni ondas hertz.

Creció la bola de nieve y se reunieron cientos de curiosos en el lugar.

El final quedó en la leyenda y en un delicioso cha cha cha que todavía se baila.